sábado, 16 de marzo de 2013

ELLOS Y NOSOTROS. VII.- L@s más pequeñ@s 7 y último.


ELLOS Y NOSOTROS.
 VII.- L@s más pequeñ@s 7 y último.
 7.- Dudas, sombras y un resumen en una palabra.
Marzo del 2013.
Las Dudas.
  Si después de leer los fragmentos de la palabra de las compañeras y compañeros del EZLN, usted todavía sostiene que los indígenas zapatistas son manipulados por la mente perversa del supmarcos (y ahora también del subcomandante insurgente Moisés) y que nada ha cambiado en territorio zapatista desde 1994, entonces usted no tiene remedio.
No le recomendamos que apague la televisión, o que deje de repetir las ruedas de molino que la intelectualidad suele repartir entre sus feligreses, porque se le quedaría la mente en blanco.  Siga usted creyendo que la reciente ley de telecomunicaciones va a democratizar la información, que elevará la calidad de la programación, y que mejorará el servicio de telefonía celular.
Pero si usted pensara así, ni siquiera habría llegado hasta esta parte de la saga “Ellos y Nosotros”, así que, es un supositorio, digamos que usted es una persona que se precia de un coeficiente intelectual promedio y una cultura progresista.  Con esas características es muy probable que usted practique la duda metódica frente a todo, así que sería lógico suponer que dude de lo que aquí ha leído.  Y dudar no es algo condenable, es uno de los ejercicios intelectuales más sanos (y más olvidados) en la humanidad.  Y más cuando se trata de un movimiento como el zapatista o neo-zapatista, sobre el que se han dicho tantas cosas (la mayor parte sin siquiera haberse acercado a lo que somos).
Dejemos de lado un hecho, que fue constatable hasta por los grandes medios de comunicación: decenas de miles de indígenas zapatista tomando, en forma simultánea, 5 cabeceras municipales del suroriental estado mexicano de Chiapas.
Aunque, ya entrados en dudas, si nada ha cambiado en las comunidades indígenas zapatistas, ¿por qué siguen creciendo?  ¿No habían dicho todos que era algo del pasado, que los errores del ezetaelene (ok, ok, ok, de marcos) le habían costado su existencia (“mediática”, pero eso no lo dijeron)?  ¿No se había desbandado la dirección zapatista?  ¿No había desaparecido el EZLN y de él sólo quedaba la empecinada memoria de quienes, fuera de Chiapas, sienten y saben que la lucha no es algo sujeto a los vaivenes de la moda?
Ok, obviemos ese hecho (el ezetaelene creció exponencialmente en estos tiempos en que no estaba de moda), y abandonemos el intento de plantear esas dudas (que sólo servirán para que sus comentarios en los artículos de la prensa nacional sean editados o lo banneen a usted “por siempre jamás”).
Retomemos la duda metódica:
¿Y si esas palabras, que aparecieron en estas páginas como de hombres y mujeres indígenas zapatistas, en realidad son autoría de Marcos?
Es decir, ¿y si Marcos simuló que eran otr@s l@s que hablaban y sentían esas palabras?
¿Y si esas escuelas autónomas en realidad no existen?
¿Y si los hospitales, y las clínicas, y la rendición de cuentas, y las mujeres indígenas con cargo, y la tierra trabajando, y la fuerza aérea zapatista, y …?
En serio: ¿y si nada de lo que ahí dicen esas indígenas, esos indígenas existe realmente?
En resumen, ¿y si todo no es nada más que una monumental mentira, levantada por marcos (y Moisés, ya que en ésas estamos) para consolar con quimeras a l@s izquierdistas (suci@s, fe@s, mal@s, irreverentes, no lo olvide) que nunca faltan y que siempre son unos cuantos, pocos, poquísimos, una minoría despreciable?  ¿Y si el supmarcos inventó todo esto?
¿No sería bueno confrontar esas dudas y su sano escepticismo con la realidad?
¿Y si fuera posible que usted viera directamente esas escuelas, esas clínicas y hospitales, esos proyectos, esas mujeres y esos hombres?
¿Y si usted pudiera escuchar directamente a esos hombres y mujeres, mexican@s, indígenas, zapatistas, esforzándose por hablarle en español y explicándole, contándole su historia, no para convencerlo o para reclutarlo, sólo para que usted entienda que el mundo es grande y tiene muchos mundos en su interior?
¿Y si pudiera usted concentrarse sólo en mirar y escuchar, sin hablar, sin opinar?
¿Tomaría usted ese reto o seguiría usted en el refugio del escepticismo, ese sólido y magnífico castillo de las razones para nada hacer?
¿Solicitaría ser invitado y aceptaría la invitación?
¿Asistiría usted a una escuelita en la que las profesoras y los profesores son indígenas cuya lengua materna está tipificada como “dialecto”?
¿Se aguantaría las ganas de estudiarl@s como objeto de la antropología, la psicología, el derecho, el esoterismo, la historiografía, de hacer un reportaje, de hacerles una entrevista, de decirles su opinión, de darles consejos, órdenes?
¿L@s miraría, es decir, l@s escucharía?
 -*-
 Las sombras.
A un lado de esta luz que ahora brilla, no se advierte la forma irregular de las sombras que la han hecho posible.  Porque otra de las paradojas del zapatismo es que no es la luz la que produce las sombras, sino son de éstas de las que la luz nace.
Mujeres y hombres de rincones lejanos y cercanos en todo el planeta hicieron posible no sólo lo que se va a mostrar, también enriquecieron con sus miradas el andar de estos hombres y mujeres, indígenas y zapatistas, que ahora levantan de nuevo la bandera de una vida digna.
Individuos, individuas, grupos, colectivos, organizaciones de todo tipo, y en diferente nivel, contribuyeron a que este pequeño paso de l@s más pequeñ@s se realizara.
De los 5 continentes llegaron las miradas que, desde abajo y a la izquierda, ofrecieron respeto y apoyo.  Y con estas dos cosas no sólo se levantaron escuelas y hospitales, también se levantó el corazón indígena zapatista que, así, se asomó a todos los rincones del mundo a través de esas ventanas hermanas.
Si hay un lugar cosmopolita en tierras mexicanas, tal vez lo sea la tierra zapatista.
Frente ante tal apoyo, no correspondía menos que un esfuerzo de igual magnitud.
Creo, creemos, que toda esa gente de México y del mundo puede y debe compartir como propia esta pequeña alegría que hoy camina con rostro indígena en las montañas del sureste mexicano.
Sabemos, sé, que no lo esperan, ni lo exigen, ni lo demandan, pero como quiera les mandamos un gran abrazo, que así es como los zapatistas, las zapatistas, agradecemos entre compañer@s (y de manera especial abrazamos a quienes sí supieron ser nadie).  Tal vez sin proponérselo, ustedes fueron y son, para todas nosotras, nosotros, la mejor escuela.  Y sobra decir que no dejaremos de esforzarnos por conseguir que, sin importar su calendario y su geografía, respondan siempre afirmativamente a la pregunta de si vale la pena.
A todas (lo lamento desde lo profundo de mi esencia machista, pero las mujeres son mayoría cuantitativa y cualitativa), a todos: gracias.
(…)
Y, bueno, hay de sombras a sombras.
Y las más anónimas e imperceptibles son unas mujeres y hombres de baja estatura y de piel del color de la tierra.  Dejaron todo lo que tenían, aunque fuera poco, y se convirtieron en guerreras, en guerreros.  En silencio y en la oscuridad contribuyeron y contribuyen, como nadie más, a que todo esto sea posible.
Y ahora hablo de las insurgentas y los insurgentes, mis compañer@s.
Van y vienen, viven, luchan y mueren en silencio, sin hacer bulla, sin que nadie, a no ser nosotr@s mism@s, les lleve la cuenta.  No tienen rostro ni vida propia.  Sus nombres, sus historias, tal vez sólo vengan a la memoria de alguien cuando muchos calendarios se hayan deshojado.  Entonces, tal vez en torno a algún fogón, mientras el café hierve en una vieja tetera de peltre y se enciende el fuego de la palabra, alguien o algo salude su memoria.
Y como quiera no importará mucho, porque de lo que se trataba, de lo que se trata, de lo que se ha tratado siempre, es contribuir en algo a construir esas palabras con que suelen comenzar los cuentos, las anécdotas y las historias, reales y ficticias, de las zapatistas, de los zapatistas.  Tal y como comenzó lo que ahora es una realidad, es decir, con un:
 ”Habrá una vez…”
 Vale.  Salud y que no falten, nunca,  ni el oído ni la mirada.
(ya no continuará)
A nombre de las mujeres, hombres, niños, ancianos, insurgentas e insurgentes del
Ejército Zapatista de Liberación Nacional.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Marzo del 2013.
P.D. QUE ADELANTA.- Seguirán saliendo escritos, no alegrarse de antemano.  Principalmente serán del compañero Subcomandante Insurgente Moisés, referentes a la escuelita: fechas, lugares, invitaciones, inscripciones, propedéuticos, reglamentos, niveles, uniforme, útiles escolares, calificaciones, asesorías, dónde conseguir los exámenes ya resueltos, etc.  Pero si preguntan cuántos niveles son y en cuánto tiempo se llega a la graduación, les decimos: nosotras, nosotros llevamos más de 500 años y todavía no terminamos de aprender.
P.D. QUE DA UN CONSEJO PARA ASISTIR A LA ESCUELITA- Eduardo Galeano, un sabio en el difícil arte de mirar y escuchar, escribió, en su libro “Los Hijos de los Días”, en el calendario de marzo, lo siguiente:
“Carlos y Gudrun Lenkersdorf habían nacido y vivido en Alemania.  En el año de 1973, estos ilustres profesores llegaron a México.  Y entraron al mundo maya, a una comunidad tojolabal, y se presentaron diciendo:
   – Venimos a aprender.
   Los indígenas callaron.
   Al rato, alguno explicó el silencio:
   – Es la primera vez que alguien nos dice eso.
   Y aprendiendo se quedaron allí, Gudrun y Carlos, durante año y años.
   De la lengua maya aprendieron que no hay jerarquía que separe al sujeto del objeto, porque yo bebo el agua que me bebe y soy mirado por todo lo que miro, y aprendieron a saludar así:
   – Yo soy otro tú.
   – Tú eres otro yo.”
Hágale caso a Don Galeano.  Porque es sabiendo mirar y escuchar, como se aprende.
P.D. QUE EXPLICA ALGO DE CALENDARIOS Y GEOGRAFÍAS.- Dicen nuestros muertos que hay que saber mirar y escuchar todo, pero que en el sur siempre habrá una riqueza especial.  Como se habrán dado cuenta quienes pudieron ver los videos (se quedaron no pocos en el bolsillo, a ver si en otra ocasión) que acompañaron los escritos de esta serie de “Ellos y Nosotros”, tratamos de hilar diversos calendarios y geografías, pero hubo un empecinamiento en nuestro respetado sur latinoamericano.  No sólo por la Argentina y el Uruguay, tierras sabias en rebeldía, también porque, según nosotras, nosotros, en el pueblo Mapuche no sólo hay dolor y rabia, también entereza en la lucha y una profunda sabiduría para quien sabe mirar y escuchar.  Si hay un rincón en el mundo a donde hay que tender puentes, es el territorio Mapuche.  Por ese pueblo, y por tod@s las desaparecid@as y pres@s de este adolorido continente, sigue viva la memoria.  Porque no sé si del otro lado de estas letras, pero sí de este lado: ¡ni perdón, ni olvido!

P.D. SINTÉTICA.- Sí, lo sabemos, este desafío no ha sido ni será fácil.  Vienen grandes amenazas, golpes de todo tipo y de todos lados.  Así ha sido y será nuestro caminar.  Cosas terribles y maravillosas componen nuestra historia.  Y así será.  Pero si se nos pregunta cómo podemos resumir en una palabra todo: los dolores, los desvelos, las muertes que nos duelen, los sacrificios, el continuo navegar contra corriente, las soledades, las ausencias, las persecuciones y, sobre todo, este empecinado hacer memoria de quienes nos precedieron y ya no están, entonces es algo que une todos los colores de abajo y a la izquierda, sin importar el calendario o la geografía.  Y, más que una palabra, es un grito:

Libertad… ¡Libertad!… ¡LIBERTAD!

Vale de nuez.
El sup guardando la compu y caminando, siempre caminando.

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Un poema de Mario Benedetti (que responde a la pregunta de por qué, a pesar de todo, cantamos), musicalizada por Alberto Favero. Aquí en la interpretación de Silvana Garre, Juan Carlos Baglietto, Nito Mestre.  ¡Ni perdón ni olvido!
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Camila Moreno interpreta “De la tierra”, dedicado al luchador Mapuche, Jaime Mendoza Collio, asesinado por la espalda por carabineros.
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Mercedes Sosa, la nuestra, la de tod@s, la de siempre, cantando, de Rafael Amor, “Corazón Libre”.  El mensaje es terrible y maravilloso: jamás rendirse.
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viernes, 8 de marzo de 2013


"El enigma de los dos Chávez"

Gabriel García Márquez
Gabriel García Márquez
Publicado: 08/03/2013 11:13

Carlos Andrés Pérez descendió al atardecer del avión que lo llevó de Davos, Suiza, y se sorprendió de ver en la plataforma al general Fernando Ochoa Antich, su ministro de Defensa. “¿Qué pasa?”, le preguntó intrigado. El ministro lo tranquilizó, con razones tan confiables, que el presidente no fue al Palacio de Miraflores sino a la residencia presidencial de La Casona. Empezaba a dormirse cuando el mismo ministro de Defensa lo despertó por teléfono para informarle de un levantamiento militar en Maracay. Había entrado apenas en Miraflores cuando estallaron las primeras cargas de artillería.
Era el 4 de febrero de 1992. El coronel Hugo Chávez Frías, con su culto sacramental de las fechas históricas, comandaba el asalto desde su puesto de mando improvisado en el Museo Histórico de La Planicie. El presidente comprendió entonces que su único recurso estaba en el apoyo popular, y se fue a los estudios de Venevisión para hablarle al país. Doce horas después el golpe militar estaba fracasado. Chávez se rindió, con la condición de que también a él le permitieran dirigirse al pueblo por la televisión. El joven coronel criollo, con la boina de paracaidista y su admirable facilidad de palabra, asumió la responsabilidad del movimiento. Pero su alocución fue un triunfo político. Cumplió dos años de cárcel hasta que fue amnistiado por el presidente Rafael Caldera. Sin embargo, muchos partidarios como no pocos enemigos han creído que el discurso de la derrota fue el primero de la campaña electoral que lo llevó a la presidencia de la República menos de nueve años después.
El presidente Hugo Chávez Frías me contaba esta historia en el avión de la Fuerza Aérea Venezolana que nos llevaba de La Habana a Caracas, hace dos semanas, a menos de quince días de su posesión como presidente constitucional de Venezuela por elección popular. Nos habíamos conocido tres días antes en La Habana, durante su reunión con los presidentes Castro y Pastrana, y lo primero que me impresionó fue el poder de su cuerpo de cemento armado. Tenía la cordialidad inmediata, y la gracia criolla de un venezolano puro. Ambos tratamos de vernos otra vez, pero no nos fue posible por culpa de ambos, así que nos fuimos juntos a Caracas para conversar de su vida y milagros en el avión.
Fue una buena experiencia de reportero en reposo. A medida que me contaba su vida iba yo descubriendo una personalidad que no correspondía para nada con la imagen de déspota que teníamos formada a través de los medios. Era otro Chávez. ¿Cuál de los dos era el real?
El argumento duro en su contra durante la campaña había sido su pasado reciente de conspirador y golpista. Pero la historia de Venezuela ha digerido a más de cuatro. Empezando por Rómulo Betancourt, recordado con razón o sin ella como el padre de la democracia venezolana, que derribó a Isaías Medina Angarita, un antiguo militar demócrata que trataba de purgar a su país de los treintiséis años de Juan Vicente Gómez. A su sucesor, el novelista Rómulo Gallegos, lo derribó el general Marcos Pérez Jiménez, que se quedaría casi once años con todo el poder. Éste, a su vez, fue derribado por toda una generación de jóvenes demócratas que inauguró el periodo más largo de presidentes elegidos.
El golpe de febrero parece ser lo único que le ha salido mal al coronel Hugo Chávez Frías. Sin embargo, él lo ha visto por el lado positivo como un revés providencial. Es su manera de entender la buena suerte, o la inteligencia, o la intuición, o la astucia, o cualquiera cosa que sea el soplo mágico que ha regido sus actos desde que vino al mundo en Sabaneta, estado Barinas, el 28 de julio de 1954, bajo el signo del poder: Leo. Chávez, católico convencido, atribuye sus hados benéficos al escapulario de más de cien años que lleva desde niño, heredado de un bisabuelo materno, el coronel Pedro Pérez Delgado, que es uno de sus héroes tutelares.Sus padres sobrevivían a duras penas con sueldos de maestros primarios, y él tuvo que ayudarlos desde los nueve años vendiendo dulces y frutas en una carretilla. A veces iba en burro a visitar a su abuela materna en Los Rastrojos, un pueblo vecino que les parecía una ciudad porque tenía una plantita eléctrica con dos horas de luz a prima noche, y una partera que lo recibió a él y a sus cuatro hermanos. Su madre quería que fuera cura, pero sólo llegó a monaguillo y tocaba las campanas con tanta gracia que todo el mundo lo reconocía por su repique. “Ese que toca es Hugo”, decían. Entre los libros de su madre encontró una enciclopedia providencial, cuyo primer capítulo lo sedujo de inmediato: “Cómo triunfar en la vida”.
Era en realidad un recetario de opciones, y él las intentó casi todas. Como pintor asombrado ante las láminas de Miguel Ángel y David, se ganó el primer premio a los doce años en una exposición regional. Como músico se hizo indispensable en cumpleaños y serenatas con su maestría del cuatro y su buena voz. Como beisbolista llegó a ser un catcher de primera. La opción militar no estaba en la lista, ni a él se le habría ocurrido por su cuenta, hasta que le contaron que el mejor modo de llegar a las grandes ligas era ingresar en la academia militar de Barinas. Debió ser otro milagro del escapulario, porque aquel día empezaba el plan Andrés Bello, que permitía a los bachilleres de las escuelas militares ascender hasta el más alto nivel académico.
Estudiaba ciencias políticas, historia y marxismo al leninismo. Se apasionó por el estudio de la vida y la obra de Bolívar, su Leo mayor, cuyas proclamas aprendió de memoria. Pero su primer conflicto consciente con la política real fue la muerte de Allende en septiembre de 1973. Chávez no entendía. ¿Y por qué si los chilenos eligieron a Allende, ahora los militares chilenos van a darle un golpe? Poco después, el capitán de su compañía le asignó la tarea de vigilar a un hijo de José Vicente Rangel, a quien se creía comunista. “Fíjate las vueltas que da la vida”, me dice Chávez con una explosión de risa. “Ahora su papá es mi canciller”. Más irónico aún es que cuando se graduó recibió el sable de manos del presidente que veinte años después trataría de tumbar: Carlos Andrés Pérez.
“Además”, le dije, “usted estuvo a punto de matarlo”. “De ninguna manera”, protestó Chávez. “La idea era instalar una asamblea constituyente y volver a los cuarteles”. Desde el primer momento me había dado cuenta de que era un narrador natural. Un producto íntegro de la cultura popular venezolana, que es creativa y alborazada. Tiene un gran sentido del manejo del tiempo y una memoria con algo de sobrenatural, que le permite recitar de memoria poemas de Neruda o Whitman, y páginas enteras de Rómulo Gallegos.
Desde muy joven, por casualidad, descubrió que su bisabuelo no era un asesino de siete leguas, como decía su madre, sino un guerrero legendario de los tiempos de Juan Vicente Gómez. Fue tal el entusiasmo de Chávez, que decidió escribir un libro para purificar su memoria. Escudriñó archivos históricos y bibliotecas militares, y recorrió la región de pueblo en pueblo con un morral de historiador para reconstruir los itinerarios del bisabuelo por los testimonios de sus sobrevivientes. Desde entonces lo incorporó al altar de sus héroes y empezó a llevar el escapulario protector que había sido suyo.
Uno de aquellos días atravesó la frontera sin darse cuenta por el puente de Arauca, y el capitán colombiano que le registró el morral encontró motivos materiales para acusarlo de espía: llevaba una cámara fotográfica, una grabadora, papeles secretos, fotos de la región, un mapa militar con gráficos y dos pistolas de reglamento. Los documentos de identidad, como corresponde a un espía, podían ser falsos. La discusión se prolongó por varias horas en una oficina donde el único cuadro era un retrato de Bolívar a caballo. “Yo estaba ya casi rendido –me dijo Chávez–, pues mientras más le explicaba menos me entendía”. Hasta que se le ocurrió la frase salvadora: “Mire, mi capitán, lo que es la vida: hace apenas un siglo éramos un mismo ejército, y ése que nos está mirando desde el cuadro era el jefe de nosotros dos. ¿Cómo puedo ser un espía?”. El capitán, conmovido, empezó a hablar maravillas de la Gran Colombia, y los dos terminaron esa noche bebiendo cerveza de ambos países en una cantina de Arauca. A la mañana siguiente, con un dolor de cabeza compartido, el capitán le devolvió a Chávez sus enseres de historiador y lo despidió con un abrazo en la mitad del puente internacional.
“De esa época me vino la idea concreta de que algo andaba mal en Venezuela”, dice Chávez. Lo habían designado en Oriente como comandante de un pelotón de trece soldados y un equipo de comunicaciones para liquidar los últimos reductos guerrilleros. Una noche de grandes lluvias le pidió refugio en el campamento un coronel de inteligencia con una patrulla de soldados y unos supuestos guerrilleros acabados de capturar, verdosos y en los puros huesos. Como a las diez de la noche, cuando Chávez empezaba a dormirse, oyó en el cuarto contiguo unos gritos desgarradores. “Era que los soldados estaban golpeando a los presos con bates de beisbol envueltos en trapos para que no les quedaran marcas”, contó Chávez. Indignado, le exigió al coronel que le entregara los presos o se fuera de allí, pues no podía aceptar que torturara a nadie en su comando. “Al día siguiente me amenazaron con un juicio militar por desobediencia –contó Chávez–, pero sólo me mantuvieron por un tiempo en observación”.
Pocos días después tuvo otra experiencia que rebasó las anteriores. Estaba comprando carne para su tropa cuando un helicóptero militar aterrizó en el patio del cuartel con un cargamento de soldados mal heridos en una emboscada guerrillera. Chávez cargó en brazos a un soldado que tenía varios balazos en el cuerpo. “No me deje morir, mi teniente…” le dijo aterrorizado. Apenas alcanzó a meterlo dentro de un carro. Otros siete murieron. Esa noche, desvelado en la hamaca, Chávez se preguntaba: “¿Para qué estoy yo aquí? Por un lado campesinos vestidos de militares torturaban a campesinos guerrilleros, y por el otro lado campesinos guerrilleros mataban a campesinos vestidos de verde. A estas alturas, cuando la guerra había terminado, ya no tenía sentido disparar un tiro contra nadie”. Y concluyó en el avión que nos llevaba a Caracas: “Ahí caí en mi primer conflicto existencial”.
Al día siguiente despertó convencido de que su destino era fundar un movimiento. Y lo hizo a los veintitrés años, con un nombre evidente: Ejército bolivariano del pueblo de Venezuela. Sus miembros fundadores: cinco soldados y él, con su grado de subteniente. “¿Con qué finalidad?”, le pregunté. Muy sencillo, dijo él: “con la finalidad de prepararnos por si pasa algo”. Un año después, ya como oficial paracaidista en un batallón blindado de Maracay, empezó a conspirar en grande. Pero me aclaró que usaba la palabra conspiración sólo en su sentido figurado de convocar voluntades para una tarea común.
Esa era la situación el 17 de diciembre de 1982 cuando ocurrió un episodio inesperado que Chávez considera decisivo en su vida. Era ya capitán en el segundo regimiento de paracaidistas, y ayudante de oficial de inteligencia. Cuando menos lo esperaba, el comandante del regimiento, Ángel Manrique, lo comisionó para pronunciar un discurso ante mil doscientos hombres entre oficiales y tropa.
A la una de la tarde, reunido ya el batallón en el patio de futbol, el maestro de ceremonias lo anunció. “¿Y el discurso?”, le preguntó el comandante del regimiento al verlo subir a la tribuna sin papel. “Yo no tengo discurso escrito”, le dijo Chávez. Y empezó a improvisar. Fue un discurso breve, inspirado en Bolívar y Martí, pero con una cosecha personal sobre la situación de presión e injusticia de América Latina transcurridos doscientos años de su independencia. Los oficiales, los suyos y los que no lo eran, lo oyeron impasibles. Entre ellos los capitanes Felipe Acosta Carle y Jesús Urdaneta Hernández, simpatizantes de su movimiento. El comandante de la guarnición, muy disgustado, lo recibió con un reproche para ser oído por todos:
“Chávez, usted parece un político”. “Entendido”, le replicó Chávez.
Felipe Acosta, que medía dos metros y no habían logrado someterlo diez contendores, se paró de frente al comandante, y le dijo: “Usted está equivocado, mi comandante. Chávez no es ningún político. Es un capitán de los de ahora, y cuando ustedes oyen lo que él dijo en su discurso se mean en los pantalones”.
Entonces el coronel Manrique puso firmes a la tropa, y dijo: “Quiero que sepan que lo dicho por el capitán Chávez estaba autorizado por mí. Yo le di la orden de que dijera ese discurso, y todo lo que dijo, aunque no lo trajo escrito, me lo había contado ayer”. Hizo una pausa efectista, y concluyó con una orden terminante: “¡Que eso no salga de aquí!”
Al final del acto, Chávez se fue a trotar con los capitanes Felipe Acosta y Jesús Urdaneta hacia el Samán del Guere, a diez kilómetros de distancia, y allí repitieron el juramento solemne de Simón Bolívar en el monte Aventino. “Al final, claro, le hice un cambio”, me dijo Chávez. En lugar de “cuando hayamos roto las cadenas que nos oprimen por voluntad del poder español”, dijeron: “Hasta que no rompamos las cadenas que nos oprimen y oprimen al pueblo por voluntad de los poderosos”.
Desde entonces, todos los oficiales que se incorporaban al movimiento secreto tenían que hacer ese juramento. La última vez fue durante la campaña electoral ante cien mil personas. Durante años hicieron congresos clandestinos cada vez más numerosos, con representantes militares de todo el país. “Durante dos días hacíamos reuniones en lugares escondidos, estudiando la situación del país, haciendo análisis, contactos con grupos civiles, amigos. “En diez años –me dijo Chávez– llegamos a hacer cinco congresos sin ser descubiertos”.
A estas alturas del diálogo, el presidente rio con malicia, y reveló con una sonrisa de malicia: “Bueno, siempre hemos dicho que los primeros éramos tres. Pero ya podemos decir que en realidad había un cuarto hombre, cuya identidad ocultamos siempre para protegerlo, pues no fue descubierto el 4 de febrero y quedó activo en el ejército y alcanzó el grado de coronel. Pero estamos en 1999 y ya podemos revelar que ese cuarto hombre está aquí con nosotros en este avión”. Señaló con el índice al cuarto hombre en un sillón apartado, y dijo: “¡El coronel Badull!”
De acuerdo con la idea que el comandante Chávez tiene de su vida, el acontecimiento culminante fue El Caracazo, la sublevación popular que devastó a Caracas. Solía repetir: “Napoleón dijo que una batalla se decide en un segundo de inspiración del estratega”. A partir de ese pensamiento, Chávez desarrolló tres conceptos: uno, la hora histórica. El otro, el minuto estratégico. Y por fin, el segundo táctico. “Estábamos inquietos porque no queríamos irnos del ejército”, decía Chávez. “Habíamos formado un movimiento, pero no teníamos claro para qué”. Sin embargo, el drama tremendo fue que lo que iba a ocurrir ocurrió y no estaban preparados. “Es decir –concluyó Chávez– que nos sorprendió el minuto estratégico”.
Se refería, desde luego, a la asonada popular del 27 de febrero de 1989: El Caracazo. Uno de los más sorprendidos fue él mismo. Carlos Andrés Pérez acababa de asumir la presidencia con una votación caudalosa y era inconcebible que en veinte días sucediera algo tan grave. “Yo iba a la universidad a un posgrado, la noche del 27, y entro en el fuerte Tiuna en busca de un amigo que me echara un poco de gasolina para llegar a la casa”, me contó Chávez minutos antes de aterrizar en Caracas. “Entonces veo que están sacando las tropas, y le pregunto a un coronel: ¿Para dónde van todos esos soldados? Porque sacaban los de Logística que no están entrenados para el combate, ni menos para el combate en localidades. Eran reclutas asustados por el mismo fusil que llevaban. Así que le pregunto al coronel: ¿Para dónde va ese pocotón de gente? Y el coronel me dice: A la calle, a la calle. La orden que dieron fue esa: hay que parar la vaina como sea, y aquí vamos. Dios mío, ¿pero qué orden les dieron? Bueno Chávez, me contesta el coronel: la orden es que hay que parar esta vaina como sea. Y yo le digo: Pero mi coronel, usted se imagina lo que puede pasar. Y él me dice: Bueno, Chávez, es una orden y ya no hay nada qué hacer. Que sea lo que Dios quiera”.
Chávez dice que también él iba con mucha fiebre por un ataque de rubéola, y cuando encendió su carro vio un soldadito que venía corriendo con el casco caído, el fusil guindando y la munición desparramada. “Y entonces me paro y lo llamo”, dijo Chávez. “Y él se monta, todo nervioso, sudado, un muchachito de 18 años. Y yo le pregunto: Ajá, ¿y para dónde vas tú corriendo así? No, dijo él, es que me dejó el pelotón, y allí va mi teniente en el camión. Lléveme, mi mayor, lléveme. Y yo alcanzo el camión y le pregunto al que los lleva: ¿Para dónde van? Y él me dice: Yo no sé nada. Quién va a saber, imagínese”. Chávez toma aire y casi grita ahogándose en la angustia de aquella noche terrible: “Tú sabes, a los soldados tú los mandas para la calle, asustados, con un fusil, y quinientos cartuchos, y se los gastan todos. Barrían las calles a bala, barrían los cerros, los barrios populares. ¡Fue un desastre! Así fue: miles, y entre ellos Felipe Acosta”. “Y el instinto me dice que lo mandaron a matar”, dice Chávez. “Fue el minuto que esperábamos para actuar”. Dicho y hecho: desde aquel momento empezó a fraguarse el golpe que fracasó tres años después.
El avión aterrizó en Caracas a las tres de la mañana. Vi por la ventanilla la ciénaga de luces de aquella ciudad inolvidable donde viví tres años cruciales de Venezuela que lo fueron también para mi vida. El presidente se despidió con su abrazo caribe y una invitación implícita: “Nos vemos aquí el 2 de febrero”. Mientras se alejaba entre sus escoltas de militares condecorados y amigos de la primera hora, me estremeció la inspiración de que había viajado y conversado a gusto con dos hombres opuestos. Uno a quien la suerte empedernida le ofrecía la oportunidad de salvar a su país. Y el otro, un ilusionista, que podía pasar a la historia como un déspota más.
* Este artículo fue publicado originalmente en la revista Cambio, de Colombia, en febrero de 1999, y ahora tomado del libro Gabo periodista, Antología de textos periodísticos de Gabriel García Márquez, con autorización del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx

ELLOS Y NOSOTROS. VII.- L@s más pequeñ@s 6.- La Resistencia.



ELLOS Y NOSOTROS.
VII.- L@s más pequeñ@s 6.
6.- La Resistencia.
Marzo del 2013.
NOTA: Los siguientes fragmentos hablan de la resistencia zap… ¡un momento!… ¡¿hay una Fuerza Aérea Zapatista?! ¡¿el sistema de salud zapatista es superior al del mal gobierno?! Durante estos casi 20 años, las comunidades zapatistas han resistido, con ingenio, creatividad e inteligencia propias, todas las variables contrainsurgentes. La llamada “Cruzada contra el Hambre”, de l@s capataces priistas en turno, no hace sino reeditar la falacia de que lo que los indígenas demandan son limosnas, y no Democracia, Libertad y Justicia. Esta campaña contrainsurgente no llega sola, la acompañan la mediática (la misma que en la Venezuela de hoy reitera su vocación golpista contra un pueblo que sabrá sacar fuerza de su dolor), la complicidad de la clase política en su conjunto (en lo que debería llamarse “Pacto contra México”) y, claro, una nueva escalada militar y policíaca: en territorios zapatistas se envalentonan los grupos paramilitares (con la venia del gobierno estatal), las tropas federales arrecian sus patrullajes provocadores “para localizar a la dirección zapatista”, las agencias de “inteligencia” se reactivan, y el sistema de justicia reedita su ridiculez (que rima con Cassez) al negarle al profesor Alberto Pathistán Gómez la libertad, y así condenarlo por ser indígena en el México del siglo XXI. Pero el profesor resiste, y ni hablar de las comunidades indígenas zapatistas…
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Buenos días compañeros, buenas días compañeras. Mi nombre es Ana, de la Junta de Buen Gobierno actual, de la cuarta generación 2011-2014, del Caracol I de La Realidad. Voy a hablarles un poco de la resistencia ideológica, el subtema lo traemos entre dos, yo y el compañero. Voy a hablarles de la ideología del mal gobierno. El mal gobierno utiliza todos los medios de comunicación para controlar y desinformar al pueblo, por ejemplo la televisión, radio, telenovelas, celulares, periódicos, revistas y hasta el deporte. Con la televisión y la radio mete muchos comerciales para distraer a la gente, las telenovelas para enviciar a la gente y crea que lo que pasa en la tele nos va a suceder a nosotras. En la educación el sistema del mal gobierno, ideológicamente, los que no son zapatistas los maneja para que sus hijos estén en la escuela bien uniformados todos los días, sin importar si sabe leer o escribir, sólo para aparentar o para que se vean bien. También les facilita becas para que tengan estudio pero al final de cuenta el único que se beneficia son las empresas que venden todos los útiles o esos uniformes. ¿Cómo resistimos todos esos males de la ideología del gobierno en nuestro Caracol? Nuestra arma principal es la educación autónoma. Allá en nuestro Caracol a los promotores se les enseña historias verdaderas relacionadas con el pueblo para que sean transmitidas a los niños y a las niñas, dándose a conocer también nuestras demandas. Se empezó también a dar pláticas políticas a nuestros jóvenes para que estén despiertos y no tan fácil caigan en la ideología del gobierno. Se están dando también pláticas al pueblo sobre las trece demandas, de parte de los locales de cada pueblo. Esto es lo poco que puedo explicarles y va a quedar con ustedes el compañero.
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Está también lo de los programas, de los proyectos de gobierno. El gobierno empieza a meter proyectos como para que los hermanos reciban de esos proyectos y crean que eso es bueno y para que ellos empiecen a recibir de eso y se olviden de sus trabajos. Para que los hermanos ya no dependan de ellos mismos sino dependan del mal gobierno.
¿Qué hacemos nosotros para resistir esas cosas? Empezamos a organizarnos para hacer trabajos colectivos, como ya lo dijeron algunos compas que hacemos trabajos colectivos desde el pueblo, la región, en los municipios y hasta en la zona. Esos trabajos los hacemos para satisfacer nuestras necesidades de distintos tipos de trabajos y es como resistimos para no caer en los proyectos del mal gobierno y que hagamos nuestros propios trabajos para depender de nosotros mismos y no del mal gobierno.
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Allá hay un hospital grandote en una comunidad que se llama Guadalupe Tepeyac y ahorita está construyendo muy cercano, a media hora de camino, una hora, que es en el centro de La Realidad, otro hospital que es infantil. ¿Pero qué pasa, qué hemos visto en ese hospital que está funcionando en Guadalupe Tepeyac? A pesar de que tiene todo su equipamiento el gobierno llegan gentes de diferentes comunidades, de diferentes municipios, ¿y qué pasa? Resulta que necesitan hacer un estudio de ultrasonido, por ejemplo, o un análisis de laboratorio, entonces como los doctores ahí saben, saben porque está muy cercano también el hospital que tenemos, el Hospital-Escuela “Los Sin Rostro de San Pedro“, que está cercano a otra comunidad, entonces saben que ellos no lo pueden hacer ese estudio en ese hospital de gobierno porque no tienen el personal capacitado ahí, está la máquina pero no hay un personal, entonces lo que hacen ellos es dar la consulta y los envía al hospital de nosotros, al hospital-escuela zapatista. Se van a hacer ese estudio –hasta qué nivel estamos llegando, compañeros–, se van a hacer el estudio y claro, también hay reglamentos en ese hospital para cobrar una cuota a quien fuera, y le hacen el estudio.
Entonces la gente se va dando cuenta, se va admirando, que en un hospital oficial no hay lo que muchos esperan, la solución de su problema, entonces acuden a nuestro hospital, aunque sencillo como decimos pero ahí es donde les dicen qué problemas tenemos cuando sale ya el estudio de ultrasonido, y así en el caso de laboratorio. Ahí está el hospital de Guadalupe pero hay un laboratorista, entonces hay muchas cosas que ese laboratorista no puede hacer los estudios y lo mandan a nuestro hospital-escuela. Ahí tenemos un compañero que está capacitado y ya capacitó a varios compañeros más, entonces él hace diferentes estudios. Pero no sólo, la ventaja que tiene él que no lo tiene el otro, el del hospital oficial, que ése sólo hace estudio y punto, y lo manda con otro doctor para que le den un tratamiento; entonces lo que hace este compañero del hospital cuando le llega gente que es enviado de los médicos del hospital de Guadalupe es que le hace el estudio, al mismo tiempo le da la receta, el tratamiento de su enfermedad, porque él ha tenido mucho conocimiento en esa área de laboratorio.
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Para completar un poco lo que es de la ciudad rural [levantada, con el aplauso mediático, por el gobierno de "izquierda" del corrupto Juan Sabines Guerrero], al principio hubo construcciones de casas. Según lo que nos cuentan los compañeros es que las construcciones, o sea los materiales que hicieron de la construcción, son esos triplay, ésos bien delgaditos, no como las tablas que tenemos acá. Actualmente las construcciones están infladas como los globos, cuando hay vientos fuertes y cuando es época de calor y de la lluvia pues todos los materiales que están construidas las casas actualmente ya están desechos. Es lo que hay. Entonces en unas comunidades allí en ese municipio fueron a vivir unos días las familias, estuvieron y según las comunicaciones en los medios hay una cocina que se construyó con la medida de 3×3, bien chiquito, y un cuartito, una sala al ladito. Pero no se puede hacer nada ahí porque si hacían su fogón ahí, ¿cómo se va a poder hacer fogón o su fuego ahí? No se pudo.
Actualmente no está funcionando, fueron unos días las familias, pero lo que sabemos es que tuvieron que retornarse a su comunidad. Algunas familias están todavía ahí pero de muy malas condiciones. Según dicen que ahí en un cerrito, arribita donde están las construcciones, hicieron tanques de agua pero no están funcionando, compañeros, no están funcionando. Dicen que hay un banco ahí para invertir dinero, no sé si es banco mundial, estatal, municipal, no sé, pero no está funcionando. Son puros cascarones ahí ya desechos. No es como dicen ‘ciudad rural’, que muy bonito el nombre pero realmente pues no hay nada. Por eso así como decían los compañeros, ¿por qué creemos en eso que hay proyectos y otras cositas? Son puras mentiras.
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Así como decían los compañeros, es parte de la guerra del enemigo, por eso si algunos compañeros de esta zona se han dejado de convencer con esas ideas es porque hasta ahí llegaron, no es porque ya van a tener una vida más digna. En muchos lados los que salen de la organización o los que están en los partidos, pero han tenido una mejor vida los compañeros bases de apoyo. La ciudad rural pues de plano son puras mentiras lo que han dicho y lo que están haciendo allá.
Para dar de entender la manipulación ideológica que hace el mal gobierno en el Santiago El Pinar, a las mujeres les prometieron que van a darle granjas ponedoras, de gallina. Entonces ya ven que las granjas ponedoras es con alimentación, cuando les dieron eso les dieron muchas gallinas para que caga huevos, entonces muy hermoso al principio porque sí empezó a poner muchos huevos las gallinas, pero el gobierno no le buscó el mercado donde se va a vender. Pusieron muchos huevos las gallinas y ahora qué hacemos. No pueden hacer la competencia con las grandes abarrotes donde se vende los huevos. Entonces nos cuentan los hermanos que lo que hicieron es que entonces vamos a repartirnos, se repartieron pero ya el gobierno no dio más alimentación a las gallinas, las gallinas se empezaron a hacer pálidas, se empezaron a dejar de poner huevos. Y entonces las mujeres dicen ‘¿entonces qué hacemos? Tenemos que cooperar. ¿Pero cómo voy a cooperar si los huevos ya lo comí?, ¿dónde voy a encontrar dinero?’. Ahí se murieron las gallinas, no dio resultado lo que dice el mal gobierno. Es nada más para que lleguen ahí los camarógrafos que filman que sí entregaron, está muy bonito y no sé qué cosa. Pero eso nada más es de un mes, dos meses, a los tres meses se acabó.
Así entre otras cosas más está el problema, como está diciendo el compa, que las casas no sirven porque se inflan, es como dice, como sapo. Las mujeres están acostumbradas a hacer su tortilla, ya sea con fogón o con fuego en el piso pero es piso de tierra, en ese caso es piso de madera, triplay, no se puede hacer fuego ahí. Entonces el cilindro que le dieron pues el que no sabe manejar cilindro de gas no dura ni un mes, entonces ahí están botados los cilindros, hay estufa y no sirve para nada. Luego ya ven que la vida de campesinos, indígenas, es que atrasito de tu casa está verdurita, está caña, piña, plátano, lo que haya, como es nuestro modo de vida, pero ahí no hay, simplemente la casa y punto. No saben qué hacer pero ya quedaron retirado su terreno donde vive, entonces tienen que ir a trabajar ahí pero es gasto otra vez para ir y venir.
La política del mal gobierno es acabar la vida común, la vida comunitaria, es que dejes tu terreno o que lo vendas, ahora sí si lo vendes te chingaste. Es una política de injusticia, es de crear más miseria. Todas las millonadas que reciben por parte de la ONU, que es la Organización de Naciones Unidas, el mal gobierno, tanto la estatal, municipal y federal, les quedan ellos para organizar a los que provocan los problemas en las comunidades, sobre todo a nosotros que somos bases de apoyo.
Es la continuación de la política, lo que se hablaba mucho, ahorita ya no quieren que se hable, ya no lo dicen en los medios, lo que es el Plan Puebla-Panamá. Ahora tienen otro nombre de lo que están diciendo porque se atacó mucho sobre el Plan Puebla-Panamá, pero es la misma, sólo cambiaron de nombre para seguir individualizando a las comunidades, para acabar lo común que pueda quedar todavía.
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Portada de
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Es más o menos así que se está haciendo en los trabajos en la resistencia, porque estamos hablando de la resistencia. Y en esos trabajos a veces de los compañeros que trabajaron en milpa o en cafetal, o ya sea si tiene su ganado, a veces ahí si lo vende su animal le queda un poco de recurso económico y como el mal gobierno nos está atacando con sus proyectos de pisos firmes, de vivienda, de mejoramiento de vivienda, otras cosas que reciben esos hermanos priistas, partidistas en otras comunidades.
Pero resulta que ellos ya están acostumbrado mucho ya con el dinero, como que su mirada ya está más con el gobierno, que venga más dinero y en esos proyectos que reciben, como explicaron algunos compañeros de Garrucha, así está pasando también en el Caracol de Morelia. A veces esos hermanos venden la lámina y es un proyecto de gobierno, el gobierno piensa que lo está mejorando su partido pero está saliendo al revés, el fruto de su trabajo de los compañeros que estamos en resistencia pues ahí llegan a vender esos partidistas.
Digamos un ejemplo en una hoja de lámina pues a lo mejor en la ferretería está en 180 pesos, pero llegan a vender hasta en 100 pesos, 80 pesos; y reciben bloc para la construcción, puede ser que en las ferreterías está a 5, 6 o 7 pesos, pero ellos llegan a vender hasta 3 pesos, 2 pesos. Y los compañeros, nosotros, como estamos en la resistencia no estamos acostumbrados de gastar el fruto de nuestro trabajo, son ellos los que compran y puede ser que a lo mejor algún día ustedes lo van a ver en algunos nuevos centros de población que la lámina es de color, pero realmente salió en el trabajo de los compañeros. Es así lo que está pasando también allá.
Pero también se dieron cuenta el gobierno dónde se está yendo su proyecto. No se está beneficiando a los partidistas, a los priistas, sino que está aprovechando los zapatistas, es ahí donde manda sus construcciones de vivienda, pero ya no sólo entregan el material sino que ya va el albañil. Llegando el material ya está el albañil porque ya se dio cuenta que sí se está mejorando su casa los zapatistas, es por eso que lo va cambiando, es muchas formas que lo está usando los malos gobiernos que han pasado desde el 94 y hasta acá.
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Bueno compas, de nuevo otra vez a explicar lo que es la resistencia militar, por ejemplo lo que explicó ya la compañera. Yo me toca explicar lo que pasó en 1999 en el ejido Amador Hernández, municipio General Emiliano Zapata.
En ese tiempo un día 11 de agosto llegó los militares y compañeras y compañeros resistimos lo que fue esa entrada de los militares. Como ellos querían tomar lo que es la comunidad, en un salón de baile llegaron los militares y lo que hicieron las compañeras es enfrentarlos; los sacaron de esa comunidad y ponerlo en un lugar fuera de la comunidad. Pero siguió, se hizo un plantón. Ahí participó todo lo que es la zona, lo que es del Caracol La Realidad. En esa resistencia también llegaron los de la sociedad civil y toda esa resistencia se aguantó porque era tiempo de chaquiste, tiempo de lodo, como este tiempo de lluvia. Todo eso no caímos en sus provocaciones, no nos enfrentamos militarmente sino que pacíficamente llegamos frente de ellos.
Lo que se organizaba en ese plantón se hacían bailes, bailábamos enfrente de los militares. Y se hacían cultos religiosos, se hacían programas de eventos de los compas, de repente les dábamos la plática política de la lucha.
¿Qué hicieron los militares? Empezaron como que los convencíamos porque estábamos de frente a frente con ellos, entonces lo que hizo los mandos militares del ejército fue poner unas bocinas para que ya no escucharan nuestras palabras y los retiró otro poco más.
¿Qué pasó ahí? Es de que los compañeros se volvió a inventar, creo que habían escuchado los avioncitos de papel, escribiendo por qué está el plantón y les aventábamos así a los militares y lo pepenaban los militares. Es cuando se hizo la primera fuerza aérea del Ejército Zapatista en Amador Hernández, pero son de puro papel.
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Todo eso, compas, pasó en esa resistencia militar y como nos hacíamos los empujones con los militares, compañeros y compañeras enfrente y los militares de dos filas, y había un compa que… un chaparrito el compa, como los militares nos empujaban con sus escudos y tenían esos toletes que les dicen, nos empujaban y el compa pues le pisoteaba el pie al miliar y le pisoteaban también. Como estaba otro soldado más grandote ahí como que le dio curiosidad de reírse, se empezó a reír porque el compa le pisoteaba el pie al otro, le pisoteaban también. Se empezó a reír el militar y el compa chaparrito le dice al cabrón soldado “¿de qué te ríes tú chaparrito?”, y está más grande el soldado y está más chaparrito el compa.
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Eso es lo que yo alcancé a ver y estamos viendo. El resultado sí ahí está. No en vano que comimos tostada para entrarle y la tostada sí da fuerza y da sabiduría. Ahí se utilizó mucho de lo que es el colectivismo, ¿por qué hablo en esa forma, compañeros? Me disculpen la palabra, compañeras, ahí aprendemos con muchos de los compañeros en cada pueblo, de cada municipio, para enfrentar los chingados soldados que hay dentro de nuestros lugares, que nos llegan a hostigar. Ahí aprendieron las compañeras a defenderse, no sé, con garrotazos los tienen que sacar los soldados, a fuerza, con piedra o con gritaderas y con mentaderas sí lo hicieron. Así se organizaron las compañeras, yo lo vi y tengo presente que las compañeras ahí sí se convencieron de enfrentar, ahí se demostraron que sí pueden las compañeras.
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Las autoridades también empezaron a turnar y a recibir nuestros necesidades que vamos presentando en cada pueblo, en cada región y en cada centro, en el municipio. Así fuimos trabajando poco a poco, avanzando. Ya cuando está formado empezamos a crear, a iniciar el trabajo de salud y educación, entonces como dijo la compañera, tenemos ya la clínica en el municipio, la “Compañera María Luisa” [nombre de lucha de Dení Prieto Stock, caída en combate el 14 de febrero de 1974 en Nepantla, Estado de México, México] y en el ejido San Jerónimo Tulijá se llama “Compañera Murcia-Elisa Irina Sáenz Garza”, una compañera que luchó, que murió en el combate allá en el rancho El Chilar [en la Selva Lacandona, Chiapas, México, en febrero de 1974], ahí cerca donde estamos, es nuestra colindancia ahí donde ellos murieron, ése llevó el nombre de la clínica.
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María Luisa
                    Dení Prieto Stock
Murcia
   Elisa Irina Sáenz Garza “Murcia”
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(Continuará…)
Doy fe.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Marzo del 2013.

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TOP SECRET. Entrenamiento de la Fuerza Aérea Zapatista (FAZ, por sus siglas en español) en algún lugar de las montañas del Sureste Mexicano.
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Una muestra más del ánimo guerrerista inculcado a niños y niñas en las comunidades indígenas zapatistas en resistencia: aquí leyendo “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de La Mancha”, de un tal Miguel de Cervantes Saavedra, que debe ser algún asesor militar extranjero soviético… ¿ya no hay URSS? No le digo, una muestra más de que estos indígenas son desesperadamente pre modernos: ¡leen libros! Seguro lo hacen por subversivos porque con Peña Nieto leer libros es un delito.
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Canto de dolor y rabia de una madre Mapuche al perder a su hijo asesinado por los carabinero de Chile.
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Canción para los Caracoles del EZLN, de Erick de Jesús. Al inicio del video, palabras de las mujeres zapatistas.
-Fuente: http://enlacezapatista.ezln.org.mx


lunes, 4 de marzo de 2013

ELLOS Y NOSOTROS. VII.- L@s más pequeñ@s 5. 5.- La Paga.


ELLOS Y NOSOTROS.
VII.- L@s más pequeñ@s 5.
5.- La Paga.
Marzo del 2013.
NOTA: La Paga, o el dinero, la luz, la plata, la marmaja, el money, la economía, las finanzas, etc. La cuestión de la economía no es sólo de dónde salen los recursos (el morbo de algun@s será satisfecho en la escuelita, no preocupar), también tiene que ver en cómo se maneja (¿tienen sueldo las autoridades?, ¿no hay “manita” para beneficio personal?, etc.) y, sobre todo, ¿cómo se rinden cuentas? ¡Un momento!, ¡¿Tienen sistema bancario l@s zapatistas?! Bueno, a seguir escandalizándose porque, como se reitera, a eso se dedican las zapatistas, los zapatistas, es decir, a perturbar las buenas conciencias. Estos son fragmentos de la compartición sobre la economía de las Juntas de Buen Gobierno:
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Entonces hasta el momento pues no ha habido apoyos con dinero [para las autoridades de la JBG], así es como nos damos cuenta pues que el dinero no es el que puede hacer el trabajo de la autonomía o el trabajo del gobierno. Allá nos estamos dando cuenta nosotros, porque nadie está trabajando a base de dinero. Que sí es, claro decirles, que sí algunos reciben un apoyo de su pueblo en su trabajo, en granos básicos, diferentes, como el pueblo lo vaya acordando, pero nada de dinero. Y así hemos venido trabajando estos nueve años en lo que es la Junta de Buen Gobierno.
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¿Los miembros de la Junta cómo se trasladan a su caracol?
Si hay transporte pues se va con transporte, si no hay transporte se va caminando. Bueno, su pasaje sale de los pocos recursos con que cuenta la Junta, eso sí, así sí recibe su apoyo de su pasaje nada más. Si son 20 pesos pues sus 20 pesos de regreso y cuando llega.
Los compañeros y compañeras que trabajan en esos cargos de autoridades, ya se mencionó que es por conciencia, por voluntad, pero estos compañeros también viven en pueblos donde existen varios compañeros, entonces también existen trabajos comunales, organizativos para organizar la resistencia. Entonces estos compañeros, algunos, tienen el derecho de desempeñar con tiempo libre su trabajo, entonces estos compañeros no cuentan pues en este trabajo de colectivos y trabajos comunales.
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Dentro del gobierno autónomo se manejan también las diferentes áreas de trabajo, como son educación, comercio, salud, comunicación, justicia, agrario, tránsito, proyectos, campamentistas, BANPAZ (Banco Popular Autónomo Zapatista), BANAMAZ (Banco Autónomo de Mujeres Zapatistas) y administración. Estas son las áreas de trabajo que se manejan dentro del gobierno autónomo. En un inicio, cuando se empezó las Juntas de Buen Gobierno, como eran pocos, los compañeros tenían de tres a cuatro áreas cada compañero, porque eran muy pocos. En el segundo periodo de la Junta ya hubieron ya doce compañeros, se fue equilibrando más el trabajo que tenían que hacer los compañeros, ya eran de dos a tres áreas por compañero.
En este tercer periodo de la Junta de Buen Gobierno pues ya somos 24, ya se equilibró el trabajo. En estas diferentes áreas de trabajo está equilibrado entre compañeras y compañeros, que somos dos equipos de la Junta, los que formamos la Junta de Buen Gobierno somos 24 y cubrimos 15 días cada mes. En estas diferentes áreas hay dos compañeros y dos compañeras, así es como está la función de la Junta de Buen Gobierno, son las áreas que se manejan. Es todo, compañeros. Aquí va a pasar el siguiente compañero.
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En los pueblos, aquí estábamos comentando con los compañeros porque tenemos un poco conocimiento de la zona, hay milpas colectivas de frijol, de maíz, hay colectivos de ganado, colectivos de tiendas, colectivos de pollos. Hay pequeños negocios, no es que sean negocios permanentes que están ahí todo el tiempo, a veces se hacen pequeños eventos y ahí van los compañeros con su pequeño negocio. Nos decía la compañera que allá en un pueblo de su región empezaron con un negocio de una granja de pollos, pollo de rancho, y de vez en cuando matan un pollo, dos pollos y hacen tamales, esos tamales los venden y poco a poco fueron reuniendo un fondo y a final de cuentas con ese fondo que tenían llegaron a comprar un molino de nixtamal, así fueron creando sus trabajos.
Otro compañero que tiene conocimiento de otro pueblo, que tiene esa posibilidad, es un centro donde llega mucha gente de otras comunidades, se organizaron esas compañeras en hacer una tortillería, pero no es porque se compraron una máquina de ésas que vemos en las ciudades que ahí está con su cadena saliendo las tortillas. Las compañeras con su prensita haciendo su tortilla o a mano y ahí van a vender su tortilla con la gente que lo compra, así ese ya es un trabajo colectivo.
Así se organizan muchas otras cosas en los pueblos. ¿Y para qué sirve eso? Pues es para que el compañero de ese pueblo, si es el promotor de educación, el promotor de salud y tiene que ir a hacer su trabajo, pues tengan para darle su pasaje, para darle para algo que le pueda servir donde va a hacer su trabajo.
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Aquí en el Caracol II de Oventic, aquí llegan visitantes de otros países, también nacionales, internacionales. Muchos que llegan sólo llegan a visitar el centro caracol, a conocer, pero unos cuantos, algunas personas que llegan dejan una pequeña donación, que quieren apoyar el pueblo. Pero ese donación que dejan aquí en la Junta se recibe si deciden dejar una pequeña donación, no dejan mucho, sino que aquí se recibe y se recibe con un recibo por la visita de Comisión de Vigilancia. El recibo se manda, lo va a llevar también la Comisión de Vigilancia y se va mandar uno a los compañeros de CCRI y la original se queda con la Junta, y uno va a llevar el que donó. Las donaciones se juntan y la Junta lo administra los pequeños donativos. Esos donativos se gasta de cualquier gasto que haya aquí en el centro caracol, así se gastan los donativos, pero son pequeños donativos, no dejan mucho, según la cantidad que ellos quieran dejar, cuarenta, cincuenta pesos, cien pesos, asegún. Pero si se gasta no sólo sabe la Junta, sino que cada mes la Junta hace sus informes, cada mes hacemos un informe para el fin de mes.
Pero la Junta hace su informe, no hacen solitos los integrantes, sino que están reunidos todos los 28 integrantes que somos para hacer un informe, que ahí están integrados unos compañeros del CCRI, para que también juntos lo vemos cómo se gasta el recurso que hay en la Junta aquí en el centro caracol, o cómo lo administra la Junta de Buen Gobierno.
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También otra de las obligaciones como gobierno autónomo es administrar con sinceridad y honestidad, todos las entradas y salidas de los recursos económicos que hay en cada instancia de gobierno, por todos los bienes y materiales que hay es para todo el pueblo, así como expliqué hace rato, aunque los recursos que donan los compañeros solidarios, como Junta no se maneja como quiera los recursos.
Cada instancia de gobierno en los municipios, en la Junta, hace su informe mensualmente, y los informes que hacemos lo hacemos bien detalladitos, aunque 50 pesos dónde se gasta hay que apuntar, decir claro con qué se gastó esos 50 pesos, así estamos haciendo nuestro informe, así como dije hace rato, no hacemos en unos dos integrantes, sino que hacemos 28 integrantes que somos, estamos reunidos todos y ahí están también los compañeros del CCRI, así estamos trabajando nosotros aquí en el centro caracol.
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Bueno, también el Comisión de Fondo, es que aquí en nuestra zona tenemos un pequeño fondo, pero como la compañera nos dijo que hay tres áreas de mujeres, por ejemplo de yerberas, hueseras y parteras, es que en esta área de trabajo una vez elaboró un proyecto, pero no es especialmente de las hueseras, yerberas, parteras, sino que es en la clínica central, o sea en el área de salud, entonces ahí fue incluido los tres grupos o tres áreas de hueseras, yerberas, parteras; pero en ese proyecto se sacó un presupuesto lo que es de alimentación, la alimentación es 50 pesos diarios, pero el taller es de tres días, entonces un curso salió de 150 la alimentación, pero aparte lo que es el transporte, se presupuestó también, entonces depende la distancia y la cantidad que gastan las compañeras. Entonces en ese presupuesto, en ese proyecto, en toda la zona, todas las autoridades regionales, consejos autónomos, ahí alcanzaron de analizar que es importante crear un fondo.
El acuerdo que se hizo lo que es el gasto de la alimentación no se va a gastar todo, sino que sólo una pequeña cooperación o 10 pesos la cooperación de cada compañera, pero como son tres días entonces se gasta cada curso, cada taller se gasta 30 peso, entonces sobra todavía, el resto, según el acuerdo de la asamblea de las autoridades, se guardaría como fondo de la zona, no en la región, sino que es de la zona. También lo que es el transporte, el acuerdo que se hizo, se va a gastar nada más 50% y 50% van a cooperar también el pueblo, entonces 50% queda para el fondo de la zona.
¿Pero por qué así se hizo? Porque hemos visto aquí en nuestra zona que el pueblo siempre, cada vez más es muy escaso de recursos económicos cuando algún movimiento, por eso decidieron guardar como fondo en ese resto que quedaría. Así se creó el apoyo, el fondo de la zona, y por esta razón se formó Comisión del Fondo, Comisión del Ahorro. No sé si respondo sus preguntas.
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¿Quién aprueba que el informe de cuenta y el informe general que es así, si no hay una manita que se mete ahí?
Pues en nuestro tiempo que trabajamos todos juntos, la Junta, no había nadie que checó el informe, solamente todo el equipo de la Junta. Pero cada turno que hicimos todos los informes de los gastos se le pasa una copia a la Información; todas la compras también, planeamos con la Información de comprar algunos alimentos o algunas comisiones. Todos juntos decidimos con la oficina de la Información, con la presencia también de las vigilancias; las tres oficinas se reúnen, ahí sacamos el acuerdo de que se va a comprar algo o va haber una comisión de cuánto va a llevar de su gasto, y ya al regreso informa con la Junta los gastos que se hicieron. En cada turno se va rindiendo las cuentas porque entrando en los turnos se elige un secretario y un tesorero, quien lleva en la mano el dinero, el control, no todos juntos controlamos. Se le encarga una cantidad de, un ejemplo, 10 mil pesos, un compañero se encarga de administrar durante los diez días, y ese compañero es el que se encarga de llevar el control de economía, los gastos, el secretario y el tesorero. Ya al final de cuentas vemos cuánto se gastó y si un compañero le falto cien o doscientos pesos pues queda como su deuda porque él se encargó de administrar durante los 10 días. Es lo que hicimos en cada turno si iba cuadrando las cuentas, no se acumuló hasta el final, sino que cada turno íbamos checando si se cuadraban los 10 mil pesos que se dejaba en los 10 días de turno. Pero siempre las compras se hacía por acuerdo de los tres oficinas.
La pregunta es, hasta dónde un cierto dato seguro esos compañeros, para que digan entonces la verdad, que no está faltando ¿Con qué datos se sostienen?
Compañeros, la respuesta de esta pregunta es con el recibo, la entrada del dinero. Si una cierta cantidad, ponle que hay 50 mil pesos, una entrada durante un tiempo, entonces el compa que llega en su turno, como platicó el compañero, ese 50 mil pesos va a manejar en 10 días, entonces si gastó tres mil o cuatro mil pesos tienen que dar informe cuáles son los gastos con los recibos que gastaron, o comisiones que no hubo gasto pero cuánto fue de comida, entonces lo cuadran la cuenta. Si realmente cuadra, no sólo el administrador o el que está llevando la cuenta, sino junto con la Vigilancia y la Información porque ellos también tienen su lista cuánto es la cantidad que están manejando.
¿Y si no lo entregan con recibo cómo puede comprobar?
Lo que pasa es que todo el dinero que es una entrada tiene que ser con recibo porque si un hermano solidario llega a dar una donación tiene que ser con recibo, porque él tiene que entregar o decir con su colectivo o su organización la cantidad que entregó. Entonces esa copia queda en la Junta y en la Información, por eso no hay ningún pierde porque son entradas de dinero. Y la salida son los que maneja la Junta con la comisión que ahora está haciendo la práctica para entregar las cuentas.
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(Continuará…)
Doy fe.
Desde las montañas del Sureste Mexicano.
Subcomandante Insurgente Marcos.
México, Marzo del 2013.
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